Yo, conmigo
Yo, conmigo y a mi lado...He sido desde hace muchos años una abanderada de la soledad. Circunstancias de la vida me fueron condicionando a buscarla de aliada, a conocerla íntimamente, hacerme amiga de ella...
Recuerdo esos días en las que un querido amigo y yo le pusimos el cariñoso apelativo de “Sole”...Sabíamos bien que hacerla parte de la familia era necesario: En nuestras vidas, siempre estaría.
Ir al cine sola fue unos de los primeros placeres que saboreé junto a mi palpable amiga imaginaria: Comentar luego las películas con ella pasó a ser un malabarismo del que desistí pasado el tiempo...Luego vinieron los cafés en soledad, las cenas a la luz de las velas conmigo misma y los paseos a la orilla del mar...
Yo resultó ser la persona que me animara en los momentos más tristes; quien me dió permiso para quedarme en casa, y quien me animó a salir a “ver gente”, a algún concierto o espectáculo de humor, o simplemente a bailar (yo siempre ha sabido lo mucho que me gusta bailar)...Sole me acompañaba siempre con buena cara y me animaba a entablar conversaciones con desconocidos que tenían a sus propias “Soles” de compañeras de andanzas...
Gracias a yo y a Sole le perdí la vergüenza a sacar a bailar, a sentarme en una barra, a entrar en lugares repletos, a reírme a carcajadas conmigo...Sabia que era “un ser extraño” entre tanta gente acompañada, pero lo que nunca me permití fue coartarme de disfrutar lo que me apeteciera por tener como única compañía a Sole y a mí: Ojalá muchos tener amigos tan fieles y divertidos!
Yo me disgusto conmigo y me perdono tantas veces que he perdido la cuenta. Le he tomado animadversión a Sole, pero siempre la vuelvo a llamar y le digo cuánto la quiero...Somos un equipo único, compenetrado, y aventurero...
Hoy más que nunca, le doy gracias a la vida por haberme permitido vivir tantas experiencias y tener tantos recuerdos con Soledad y conmigo...Hemos pasado unos días entrañables recordando todo lo que hemos hecho juntos desde hace tantos años...
Lissette
Recuerdo esos días en las que un querido amigo y yo le pusimos el cariñoso apelativo de “Sole”...Sabíamos bien que hacerla parte de la familia era necesario: En nuestras vidas, siempre estaría.
Ir al cine sola fue unos de los primeros placeres que saboreé junto a mi palpable amiga imaginaria: Comentar luego las películas con ella pasó a ser un malabarismo del que desistí pasado el tiempo...Luego vinieron los cafés en soledad, las cenas a la luz de las velas conmigo misma y los paseos a la orilla del mar...
Yo resultó ser la persona que me animara en los momentos más tristes; quien me dió permiso para quedarme en casa, y quien me animó a salir a “ver gente”, a algún concierto o espectáculo de humor, o simplemente a bailar (yo siempre ha sabido lo mucho que me gusta bailar)...Sole me acompañaba siempre con buena cara y me animaba a entablar conversaciones con desconocidos que tenían a sus propias “Soles” de compañeras de andanzas...
Gracias a yo y a Sole le perdí la vergüenza a sacar a bailar, a sentarme en una barra, a entrar en lugares repletos, a reírme a carcajadas conmigo...Sabia que era “un ser extraño” entre tanta gente acompañada, pero lo que nunca me permití fue coartarme de disfrutar lo que me apeteciera por tener como única compañía a Sole y a mí: Ojalá muchos tener amigos tan fieles y divertidos!
Yo me disgusto conmigo y me perdono tantas veces que he perdido la cuenta. Le he tomado animadversión a Sole, pero siempre la vuelvo a llamar y le digo cuánto la quiero...Somos un equipo único, compenetrado, y aventurero...
Hoy más que nunca, le doy gracias a la vida por haberme permitido vivir tantas experiencias y tener tantos recuerdos con Soledad y conmigo...Hemos pasado unos días entrañables recordando todo lo que hemos hecho juntos desde hace tantos años...
Lissette
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